Sol en Dublín: Yo lo he visto

Como ese dicho de “caracol col col, saca tus cuernos al sol” (no sé si esta compleja composición es un refrán, una rima o una chirigota), el irlandés saca sus cuernos al sol en cuanto ve el cielo despejado. Y los entiendo, eh, que ya son muchos años aquí y lo de amanecer sin nubes o sin ese eterno color gris colgado en el horizonte es un suceso único. Lo de salir al fresco en cuanto ves un poquito de luz es casi la única respuesta posible ante los 350 y muchos días de carestía rayil.

Así pues, cual señor de pueblo que se sienta en el poyete de la plaza con el único objetivo de ver discurrir el día, el irlandés ve el sol y sale a la calle. Sale a plantarse, sin más. A absorberlo todo, sin dejarse ni un trocito. Es muy curioso observar todas las fotos que se cuelgan en esos días en prensa y redes sociales: verdaderas multitudes apostadas a orillas del río Liffey o de uno de los canales de la ciudad, con los pantalones subidos hasta las rodillas, con las mangas arremangadas, apelotonados en su absorción solar.

Este mes de abril y parte de marzo nos está regalando días soleados, son sin duda los mejores meses de tiempo en todo el año en Dublín. Así que si queréis saber cuándo venir de turismo por aquí, ya sabéis. Si venís, traed Conchas Codan (para Loida) y Nocilla blanca (para mí). Un saludo.

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Hablemos de las hamburguesas de Jo Burger en Dublín

Vuelta la burra al trigo (la what?) con el tema hamburguesas. Mirad, os voy a ser sincero, en los restos de bandejas de un comedor de colegio de Leganés hay más CO-CI-NA (pronunciadlo como Susi en Top Chef) que en todo Dublín, pero una cosa sí hacen bien: THE GODDAMN BURGERS. Vale, y los donuts con pijaditas. Y las sopas. Pero ya. Ayer me reafirmaba yo en que la mejor burger es la de Five Guys y Lucypeich me soltó esto:

Así que reto aceptado. Esta misma tarde he ido al Jo Burger a zamparme una buena hamburguesa, concretamente la que ella proponía (sin las patatas, he optado por unos pepinillos en vinagre caseros RIQUÍSIMOS, han sido una sorpresa brutal).

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De Jo Burger no tenía muy buena opinión (leed aquí mi crítica de cuando las publicaba en mi perfil de Yelp) y esta burger era la segunda chance que le daba al local, veamos los resultados:

  • Me ha gustado: la salsa Thai curry estaba de rechupete, hasta me he comido todos y cada uno de los chilis (creo que estoy empezando a aceptar el picante en mi vida, siempre lo había odiado…).
  • No me ha gustado: el pan es gordísimo, rebanadas excesivamente fofas. No me gusta mancharme las manos cuando como, pero las hamburguesas deben poder comerse apretándolas bien con las dos manos. Estas burgers, auténticas torres tipo Towering Inferno, solo falta Paul Newman soplando las llamas, son incomestibles si no es con cuchillo y tenedor. Wrong. Además, el pan no tiene ni un toquecito en la plancha, ni un doradito. Son dos buns pelaos y mondaos, y un poco duritos. Hay que mejorar los buns.
  • Me ha gustado: Bien de cebolla, bien de tomate, bien de salsa. No escatiman y se agradece.
  • No me ha gustado: Las patties, o sea, los dos filetes de hamburguesa sabían un poco neutros. Encuentro que la carne sin salsas de otros locales tiene más garra, sudan esos churretones de pura grasa animal que tanto han hecho por mi bienestar y felicidad pasajera. Aquí puede que haya cometido un error al pedir ternera y no cordero como me recomendó Lucypeich.

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Me ha costado 12 euros la burger y no está mal, pero mejoraría muy mucho los panecillos donde la meten, además de darle un toque de power a la carne. Por cierto, el local de Camden is not anymore, así que he ido al que hay justo al lado de la fábrica de Jameson, que la pobre es como la prima fea de la de Guinness, pero también tiene su aquel.

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Fotos del exterior, ubicada en una zona muy chula por Smithfield, barrio modernito con esa joya de cine llamada Light House Cinema, donde se están marcando ahora un ciclo de Sigourney Weaver (Sigourney Fever) la mar de goloso. La mar de noches, con Mar Montoro.

Y la mejor hamburguesa de Dublín es…

… no me queda más remedio que decir que la de Five Guys, un sitio que me tiene encadenado desde que abrió. Hace poco vinieron mi padre y hermana a Dublín y tenía pensado comer con ellos en el típico pub bonito, ya sabéis, la experiencia completa, su puré de patatas, el cottage pie, la pinta… pero era sábado de partido de rugby, grave error. Jamás he visto un pub tan lleno (era pleno centro de la ciudad… error de rookie imperdonable, pero bueno, a veces ejercer de turista te lleva a actuar como uno). Tuvimos que ir a un sitio donde despachan más rápido: un sitio de hamburguesas. Y uno de mis favoritos, Bunsen.

Veréis, Bunsen es genial, su carta es una tarjeta de visita: tres tipos de hamburguesa (normal, con queso, doble con queso) y tres tipos de patata (paja, normales, sweet potato fries -mis favoritas-), los pedidos van rápidos y, lo más importante de todo, su hamburguesa con queso es DELICIOSA. Brutal. A mi hermana y a mi padres les gustó mucho y salimos del apuro, cada vez era más tarde para comer y lo hicimos decentemente. Pero este pasado fin de semana volví a ir al Five Guys del centro comercial de Dumcondra… Menuda hamburguesa, qué cosa tan rica. Doble con queso, cebolla a la plancha y pepinillos. Sin más. Ni siquiera le eché ketchup. Quería gozar el sabor de la carne y el queso fundidito… gloriosa. Impecable. Vale 10 euros. Los vale.

(No pedí patatas ni batido y tomé de postre un platanito ye-yé que llevaba de mi cosecha, así comes lo verdaderamente rico y te ahorras las mega-fats prescindibles).

Entrevistas de trabajo en Dublín (y lo que viene después)

He hablado mucho por aquí de los bocatas de pollo pero poco de cosas más sustanciales para la vida en Dublín como, por ejemplo, las entrevistas de trabajo (más allá de este podcast en el que me desfogaba a gusto). Las entrevistas de trabajo en esta ciudad son como la última peli de Shyamalan, múltiples. Me explico: son eternas gymhkanas en las que primero te entrevistan por teléfono (te “toman la lección” de tu curriculum… un curriculum que están leyendo con sus propios ojos en ese momento), luego te entrevistan en persona, luego te hacen la entrevista final, luego tienes que saltar por un aro a cuatro patas… y finalmente llega la gran tapada, la fase desconocida por todos pero altamente peligrosa: LAS REFERENCIAS LABORALES.

Si todo está fetén y has pasado las entrevistas y has convencido tanto a los entrevistadores que arden en deseos de contratarte (literalmente, entran en autocombustión solo de pensar en trabajar a tu lado), es la hora de DEMOSTRAR TU PASADO. Es la hora de demostrar que tocas realmente el piano. Lo pusiste en el curriculum, AHORA TIENES QUE DEMOSTRARLO. Las empresas aquí, al menos las multinacionales en las que he tenido el “gusto” de trabajar, tienen la molesta costumbre de chequear pasados, buscar los cadáveres en el armario y comprobar si tus cuatro años en la marina norteamericana fueron realmente en la marina norteamericana o a ver si eran en el Rodilla cortándole la corteza a los sándwiches de queso y nueces (¿siguen teniendo estos en el Rodilla?).

Estas referencias laborales que te pedirán son dobles: por un lado, llamarán por teléfono a los jefes de tus últimos trabajos. Aquí solicitan saber el cargo de la persona que das como referencia (manager, team leader, advisor, regional director…) cuando en España todos tienen el mismo nombre: MI JEFE. Y no todos están precisamente para ponerse a contestar un cuestionario en inglés por teléfono con un desconocido… Así que ya sabes, procura haberte ido de buenas de tus últimos trabajos si quieres pasar este corte. A veces también pueden pedir un “character reference” a un compañero de tu empresa actual o pasada, y eso no es otra cosa que llamar a esa persona y preguntarle cómo eres profesional y PERSONALMENTE.

La otra comprobación de este chequeo doble es por vía escrita: las empresas más exigentes (que es otra forma de decir PLASTAS) te piden tres cartas escritas y firmadas por estos tres jefes ya mencionados. Mi solución ante esto es “Pepito, te mando la carta ya escrita, solo tienes que firmarla, ponerle sellito de la empresa si tienes y mandármela de vuelta”… porque ya bastante favor te hacen los ex jefes con MENTIR COMO VELLACOS diciendo que eres un trabajador maravilloso como para que encima se pongan a redactar una cartita de las de “A quien pueda interesar”. Si buscáis en Google “Written recommendation” o “Reference Letter” os aparecerán cientos de ejemplos de cartas perfectas, fusiladlas sin temor. You are welcome.