Así que vas a venir a Dublín… ¡pues cuidado con esto!

¿Acabas de aterrizar en Dublín? ¿Vas a pasar unas-minivacaciones en esta ciudad famosa por su “good craic” (buen ambientillo, buen rollo)? Seguro que tienes ganas de patear Temple Bar, tomarte una buena pinta y, con un poco de suerte, ver a un leprachaun… pero antes de eso, quizá te convenga leer esta lista de dangers para el recién llegado. Esto es pintarte lo peor, lo que no sale en las guías de la Lonely Planet, para que no te pille desprevenido y puedas disfrutar de lo que verdaderamente merece la pena. Sin mas dilación, he aquí mis humildes recomendaciones/apuntes:

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Nunca des un paso sin una mochilita con un chubasquero: Vete en manga corta si quieres (allá tú…), pero NUNCA salgas del hotel sin un chubasquerito. Pese a que a veces sale el sol debes tener claro que, tarde o temprano, lloverá. Los paraguas son inservibles porque los fuertes vientos que soplan por aquí te lo dejan inservible en dos minutos, quebrando sus varillas como Anthony Blake tu voluntad.

Mucho cuidado con los seres voladores: Aquí hay dos peligros, palomas y gaviotas. Ambas han ignorado el pacto de no interponerse en el camino de los hombres (pacto que también se saltó Superman en Superman I) y se dedican a ACOSAR a los viandantes. Las palomas dublinesas son como los niños pequeños, que van del punto A al B sin desviarse, y lo mismo les da si pasa un ser humano por delante, ni alteran su trayectoria ni se percatan de elementos externos. Las palomas se mueven de manera absolutamente imprevista, son agentes del caos como Heath Ledger en The Dark Knight, y como te despistes te las puedes tragar de boca. No asumas que “son palomas y van a apartarse”… no, no, aquí a lo mejor te tienes que apartar tu. Stay vigilant. Muchas veces he fantaseado con salir a las calles de Dublín con una sartén en la mano y cuando me pase una paloma a sus habituales dos centímetros de mi cabeza, ZÁS! Sartenazo que te crió. Ave que vuela, TO THE FUCKING CAZUELA.

Respecto a las gaviotas, las odio. Quedan muy bonitas en las postales y en las fotos, suspendidas en el aire como cometas, pero en la vida real dan asco. Se pelean entre ellas como estrellas del pop, destrozan las bolsas de basura rapiñando tus sobras y, al igual que las palomas, te pasan tan cerca de la cocotera que el corazón te da un vuelquito. ¿Te imaginas que el primer día en Dublín te arrebatan un ojo de tu cara? Evítalo estando siempre al loro. Si las ves en la calle y las vas a ver porque, según una reciente estadística, en Dublín hay más gaviotas por metro cuadrado que personas (dato absolutamente inventado), te aconsejo que las rodees o te mantengas a una distancia prudencial. He visto a gaviotas arrancándole de las manos a un tío un sándwich en pleno centro de la ciudad, y a mí me persiguen a veces cuando salgo a correr porque quieren clavarme su retorcido pico, ¡NO LO CONSEGUIRÁS GAVIOTA, SOY HOMBRE Y SOY SUPERIOR A TI!

2212 - Caricatura de un knacker irlandes

Puestos a esquivar cosas, LAS PERSONAS: Un tipo de de personas en concreto, los denominados knackers, O sea, los borrachos-chonis-kinkis de Dublín. Son “inofensivos”… hasta que se les va la pinza y dejan de serlo. Los distinguiréis rápido porque 1) Van mamaos a las doce de la mañana, sin atender a convenciones sociales; 2) Van hablando a grito pelao con su respectiva novia/novio, generalmente reprochándose cosas el uno al otro (aquí es imprescindible un poco de acting y fingir que no estás escuchando como una persona le habla a gritos a otra que puede estar en la acera de enfrente, andando a tu lado); 3) Huelen que alimentan. Esquívalos y sigue tu camino. Aquí sí hay un pacto, y es respetado por ambas partes.

Bah, hace un sol que flipas, hoy paso del chubasquero: ¿Qué parte de “tarde o temprano lloverá” no has entendido?

Horario “europeo”, sincroniza tu reloj: Usa la regla de las “dos horas menos”. Si en España comes a las dos, aquí a las doce. Si una tienda te cierra a las ocho, aquí ha chapado a las seis, si no antes (ahora en verano hay un poco mas de manga ancha “por lo del turismo”, pero tampoco te creas). Si vienes al puro turisteo, quizá te convenga dejar pasar las horas a las que come el dublinés que sigue trabajando en estos meses (de doce a dos) y comer a partir de entonces, que estarán los sitios un poco mas despejados.

Dublín es una caja de cerillas: Este es un consejo doble: en primer lugar, la ciudad es tan manejable que puedes (y debes) ir andando a todas partes. Los autobuses son muy poco de fiar (en su aplicación te dicen que el próximo pasa en cuatro minutos, te relajas y TRACATRÁ, acaba de pasar) y el LUAS (tranvía) te lleva a muy poquitas partes y no demasiado deprisa. Si vas a moverte por el centro y no te importa caminar, usa tus patitas para moverte. Y la segunda parte del brico-consejo: la ciudad tienes sus cuatro o cinco atracciones populares, y estos meses los turistas los inundan todos, así que elige bien cuándo ir (primera hora de la mañana y lunch time).

Haz la vista gorda con las basuras: Aquí entienden que tener contenedores de basuras, sitios donde concentrar la basura y que las moscas revoloteen, es asqueroso. Así que hacen otra cosa mucho mas asquerosa, una especie de double-dare: sacar las bolsas de basura tal cual, a cuerpo, a las aceras de las calles a última hora de la tarde o primera de la mañana. O a cualquier hora, para qué engañarnos. Dichas bolsas de basura pueden estar destrozadas (y la basura esparcida por la acera, como habitualmente ocurre en mi calle) tras haber sido picoteadas y VANDALIZADAS por mis gaviotas queridas. No os fijéis mucho en esto, pensad en las ovejitas, los duendes y los tréboles de cuatro hojas.

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La gente habla peculiar: En cuestión de “formas raras de pronunciar el inglés” no conozco nada más delirante que el escocés, pero el irlandés también se las trae. La gente de aquí habla raro y, en una primera toma de contacto, puede costar entenderles. Como suelen ser simpáticos y rara vez niegan la ayuda al forastero, si no te entienden o no les entiendes lo mejor es repetirlo.

Atento a las colas, que se hacen al revés: En tiendas, marquesinas de autobuses y en everywhere, hacen las colas en el sentido opuesto al español. O un poco apelmazados, sin marcar bien su puesto en la cola. Venga, digámoslo, no tienen ni idea de hacer colas.

Hay mas cervezas que la Guinness: La Guinness está muy rica y, by all means, tómate una buena pinta a la salud de tus días de relax (atento a como el barman te la sirve del grifo haciendo un interludio para que la bebida repose antes de terminar de llenarte el vaso), pero no hace falta que te consumas únicamente Guinness. Si vas a tomar más cervezas, pide cualquiera de las craft beers (cervezas artesanas) que suelen tener en los pubs. Ricas, ricas.

Precios locos: En los SPAR, los LONDIS y los CENTRA (delis, pequenos mercaditos de alimentación y cosas para el hogar) se suben a la parra con los precios. Una Coca-Cola te puede costar tres euros y un sándwich entre cuatro y cinco. Sí, sí, un sándwich. Aunque sea un ogro empresarial y todo eso, para un apuro o almuerzo/cena cutre es mejor recurrir al TESCO (o al LIDL, el ALDI o el SUPERVALU) donde la Coca pueden ser dos euros y el sándwich dos cincuenta. Ademas en estos supermercados REGALAN la bollería. Ya digo que esto es para cuando te has fundido mucha pasta durante el día y conviene contener gastos por la noche. El TESCO, por cierto, pasa del “horario europeo” y suele abrir de siete a diez y media de la noche.

Si necesitas dinero, sácalo en cualquier lado: Esto se llama cashback y lo explico mejor aquí. Compras una manzana, la pagas y el tendero te dice “Do you want cashback?”, o sea, que si quieres que el tendero te cobre diez euros con cincuenta céntimos. Cincuenta céntimos de la manzana y los 10 euros porque quieres tener cash en tu bolsillo. Me llegan ecos de que en España esto ya lo está haciendo un banco o una red de gasolineras o qué sé yo, bueno, pues eso. En cualquier caso, en el centro de la ciudad hay bastantes cajeros.

Aquí comen cosas muy raras: Te ataca el demonio del hambre y te ataca fuerte: tienes que dejar de patear la ciudad, pedirte un bocata en uno de esos delis y sentarte en cualquier lado a devorarlo (ver siguiente consejo). Vale, si lo quieres recién hecho (que es más barato y más rico que uno ya empaquetado), el sándwich-maker te va a preguntar que si quieres “Butter or mayo?” en las rebanadas del pan (puedes decir “nothing”, no obligan), si quieres lechuga y tomate lo pides diciendo “salad”, y luego ya puedes meterle lo que te salga del orto: tuna, egg, bacon, ham, turkey, peppers, cheese… ¡el cielo es el límite! Si pides pollo indica “plain” o “spicy”, a veces te lo ponen picante sin preguntar, y no es plan. En algunos delis, hay uno en plena O’Connell Street que lo anuncia a su entrada, ponen el bocata de pollo nacional a dos euros. Una ganga. Un bocata de pollo con “salad” y sin nada más cuesta habitualmente entre 3’50 y 4 euros.

Pro-tip: Recuerda pedirle al sándwich-maker “can you cut it in half?” para mayor facilidad a la hora de comerlo. Aquí no entienden muy bien lo de “cerrar” un bocata, ellos ponen las dos tapas de pan y los rellenan hasta el embarazo, lo de apretarlo luego tú con tus manitas para darle un bocao y que se salga toda la comida por los bordes a ellos se la suda, así que yo siempre pido que me lo corten por la mitad para luego apañarme un poco mejor.

Quieres sentarte a comer el bocata: No podrás sentarte en ningún sitio porque no hay un maldito banco en esta maldita ciudad. Bueno, miento, en algunos puentes de los que atraviesan el Río Liffey (no el Happeny Bridge ni O’Connell Bridge, precisamente) hay algún banquito. Good luck with that.

Taxi: Si tienes una urgencia y necesitas un taxi para ir a toda pastilla a algún sitio (¿tienes que volver corriendo al hotel a por una lanza con la que EMPALAR gaviotas?) lo de pararlo levantando la mano cada vez funciona menos. Ahora todo es pre-booking. Aquí los uber y los taxis todo es lo mismo (de hecho, en Dublín solo puedes ser Uber si eres taxista). Bájate la aplicación de My Taxi, que es muy sencillita de usar, que te geolocalice tu móvil y pide tu tasis.

En los pubs se paga en el momento y se pide en la barra: Vale que no en todos, pero generalmente tienes que ir tu a la barra, pedir lo que quieres de comer y beber y abonarlo en el momento. He visto a turistas indignados marchándose de pubs porque no venía nadie a atenderles. Es un poco rollo a veces, sí, que te apetece dejar tus bolsas llenas de compras innecesarias, posar tu culito blanco en la silla y que vengan ellos… pero es lo que hay.

Y yo creo que de momento ya. Recuerda que Dublín está guay pese a todo lo dicho. En serio.

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