¿Qué es el Pancake Day?

Si vas a tu trabajo y el plato especial del día en la cantina (así llaman al restaurante de la empresa) son las pancakes… es que es el día de la tortita y vas a engordar un pelín. Pero oye, las tortitas están top (sigo apostando por las del Vips contra viento y marea) y que el calendario marque que un día en concreto DEBES COMER SÍ O SÍ TORTITAS pues como que muy bien, ¿no? ¡Peor sería lo de The Purge!

“Pero oye, Juan, una cosa… Esto de “El Día de las Tortitas” suena un poco a capítulo de Los Simpson, ¿te lo has inventado? ¿Es que ya no sabes de qué escribir en tu blog TOP y ELEGANTE de Dubín y tienes que recurrir A LA BURDA FICCIÓN?”

Me alegro de que me hagas esa pregunta. Te mataré.

No. No es invención. El Pancake Day existe, YO LO HE TOCADO. Y no se me escurrió entre los dedos porque el Pancake Day, al contrario que el resto de los días, no está hecho de éter, SINO DE PURA PANQUEQUE.

El Pancake Day ó Shrove Tuesday es el día de febrero o marzo anterior al Miércoles de Ceniza (que el primer día de cuaresma -periodo que va del mencionado Ash Day hasta el Jueves Santo-). La cosa va de darse un atracón a comer, un glottonery como el tipo de Se7en, para que luego las penas de la cuaresma sean menos. En la cuaresma se supone que hay que tirarse 40 días a pan y agua, comer moderado, pero los practicantes del Pancake Day me parece que SOLO ESTÁN EN ESTO POR LO DE LAS PANCAKES.

Y ojo a este datazo que he encontrado en esta web donde explican con detalle la tradición, desconocido para el 95% de los Pancakers (guiño a Jimmy Dix):

The ingredients for pancakes can be seen to symbolise four points of significance at this time of year:
Eggs ~ Creation
Flour ~ The staff of life
Salt ~ Wholesomeness
Milk ~ Purity

Cash back en Dublín: Saca pasta anywhere, anytime

Un fenómeno propio de Dublin y de Irlanda que estaría guay copiar para España (no estoy seguro de si ya se hace en una en varias ciudades, sé que en Madrid, por la última vez que lo intenté, no) es el del cash back, consistente en poder sacar dinerito contante y sonante en cualquier sitio por tu cara bonita. Ejemplo: entras en el Dunnes Stores y te compras un miserable paquete de chicles que no cuesta ni euro. Bueno, pues sacas tu tarjeta de crédito o debito, LIKE A BOSS, y pagas tus chicles con ella. Antes de que te cobren, el dependiente o dependienta te pregunta: “Do you want cash back?”. Es decir, “¿Quieres sacar dinerito fresquito de la tarjeta LIKE A BOSS?”. Si dices que sí, y que quieres, por ejemplo, 20 euros, la dependienta o dependiente te cobraran 20,90 euros por la transacción. U sease, 20 euros que sacas en efectivo para pagarte tus vicios y 90 céntimos que cuestan los chicles.

Lo de cash back es, básicamente, convertir todos los comercios de Dublín en un cajero automático a tu disposición. Es una cosa utilísima cuando vas con prisa y no puedes pararte a buscar cajeros all around the city. Esto lo puedes hacer también en restaurantes y otro tipo de tiendas. El cielo es el límite (no he probado si en los aviones de Ryanair, EN PLENO VUELO, se puede sacar cash back… aunque teniendo en cuenta que allí arriba sirven crisps sándwiches, todo es posible).

Hombre, para controlar gastos no es lo mejor lo de ir sacando pasta en cada transacción económica, pero rápido y útil es un rato. A todo esto, hay una peli de hace varios años que se llama “Cashback” y que no tiene nada que ver con esto, pero su argumento me ha intrigado: el protagonista se aburre tanto en su trabajo que ha adquirido la capacidad de parar el tiempo, o algo asi. A bajarla. Plenamente identificado con el protagonista. Salvo por su capacidad de parar el tiempo. Yo en mi oficina solo tengo la capacidad de extenderlo hasta el infinitivo…

¡¿Pero qué les pasa a las gaviotas y las palomas de Dublín?!

El turista se lleva las manos a la cara para protegerse, flipando con que las palomas hayan roto el pacto y vayan a atacarlo sin mediar palabra

Una pequeña advertencia por si venís a Dublín: las palomas y las gaviotas no forman parte de la sociedad. En España teníamos un acuerdo con las palomas: nosotros no nos metíamos con ellas y su extraña forma de andar, y ellas no nos hacían caca en la cara. Ni eso ni amenazaban con volar en dirección a nuestras lindas caritas. En Dublín ese pacto fue DINAMITADO en algún momento de la historia y aquí, las palomas, TE ATACAN. He perdido la cuenta de las veces que he tenido que arquearme a lo Neo en Matrix para esquivar a una MALDITA PALOMA que se precipitaba desde el cielo hacia mi cuerpo como un piloto japonés kamikaze asaltando el puerto de Pearl Harbor. ¡¡Malditas palomas!! ¡Nunca tendréis mi cuerpo! ¡NUNCA!

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En serio, que te vuelan a la cara, que no se apartan, que te desafían continuamente. El Irish ya está acostumbrado, pero el asombro del turista es diario y siempre repite el mismo proceso:

ASÍ ASUSTAN LAS PALOMAS A LOS TURISTAS EN DUBLÍN (DANGER!):

1) El turista se lleva las manos a la cara para protegerse, flipando con que las palomas hayan roto el pacto y vayan a atacarlo sin mediar palabra
2) La paloma da un giro a lo Fast & Furious en el último segundo, como si fuera una maldita conductora en el polígono, y apenas le roza el codo al humano que ha visto pasar toda su vida ante sus ojos
3) El turista respira aliviado, consciente de que si las palomas quisieran, todo esto sería suyo. Lo dicho, mucho cuidado con ellas, no actúan en sociedad como en España, aquí son UNRELIABLES, como la narradora de una novela de Gillian Flynn.

Respecto a las gaviotas irlandesas, también traigo malas noticias: SON LA PERSONIFICACIÓN (¿ANIMALIZACIÓN?) DEL MAL. A ver, son muy bonitas suspendidas en el aire, como cometas sujetadas por una cuerda invisible, forman una estampa para enmarcar… pero cuando bajan al barro y empiezan a destrozar bolsas de basura (picoteándolas hasta abrirlas y desparramar todos los restos de comida por la acera) o cuando deciden pelearse con otras gaviotas, son pura maldad. Sé que son malas, tienen la mirada aviesa. Si tuvieran bigote, se lo atusarían. Loida vio a una gaviota lanzarse sobre el sándwich que tenía un pobre señor por la calle, se lo arrancó de la mano con el pico y se lo llevó volando a su maldita guarida llena de gaviotas conspiradoras. Son fanáticas del robo. Son nuestras enemigas.

Las mejores guarradas de Dublín

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Vamos con una de guarraditas para rematar el hat trick de posts de comida y bebida. Todo esto de las hamburgueserías y las cafeterías esta muy bien pero, que guarradas comemos en el dia a dia? A que hemos recurrido en esos días de bajon y depresión total? Por que lodos nos hemos arrastrado en nuestros peores momentos? Pasen y vean:

///Paquete de cinco donuts rellenos de custard (literalmente, natillas) del Tesco. A veces los ponen a un euro y no hay guarrada mas placentera para destruirte como persona. Te los puedes comer, cada unidad, de dos bocados pero ten cuidado porque la custard brota inesperadamente y puedes ponerte perdido. Ritual obligado es chuparte los dedos al final de la ingesta, porque ese azúcar glas no se va a quitar sola.

///Bolsa marron con fish and chips: Pues eso, un filete de bacalao o merluza bien empanadito, con costra buena, con muchas patatas fritas gorditas echadas en una bolsa de papel de estraza. Si el aceite y la grasura traspasa el papel, es la marca de la calidad, lo que te vas a comer es dinamita buena. Es necesario rociar las patatas con sal y vinagre. Se que al principio lo del vinagre suena asqueroso pero cuando te pregunten en la tienda tu déjate llevar, di si a las drogas.

///Cualquier postre del Marks & Spencer: Cualquier postrecito de esta gente es una bendita locura. A ver, es un poco menos guarrada porque es fancy y tal, pero es una guarrada al fin y al cabo. Cualquiera de sus tartas o slices de tartas es para subir al Cielo, pero mi debilidad son sus copas de 2 euros de tres chocolates o de caramelo, una cosa magistral. Algo para pedir en el corredor de la muerte. “Que quiere usted de ultima cena? Lo que quiera” “Una copita del Marks & Spencer”. La de caramelo es superior a la de chocolate, en mi humilde opinión.

///Pizzas: Congeladas del super o de llamar. Si son congeladas, acertareis seguro con las del Doctor Oakter (la de atun es garantía de éxito, pero en general todas rinden a buen nivel). Las de Chicago Town también tienen un pase. Del resto de marcas no me fio mucho (por experiencia). Si son de llamar, Domino’s cumple bien. Su mitad de una cosa y mitad de otra es clave para pedir una pizza de las que tienen mucho éxito (de las populares) y al mismo tiempo para que experimenteis con vuestra propia pizza, es decir, “create your own”. Por ejemplo, en nuestra ultima pedida, me hice una mitad de extra de atun, aceitunas y cebolla roja… una pena que no tuvieran anchoas, porque a mi este pack marítimo es el que me pone como una moto; pero lamentablemente las anchoas no se encuentran entre los ingredientes de Domino’s. Los “sides” son excelentes, esos rollitos de queso o jamon, fluffy y deliciosos, esos fingers de pollito suave y empanado excelente… muy bien, oye. Son caras, si. Tenemos pendiente llamar a Pizza Hut y a una local llamada Four Star Pizza que tiene mucho éxito entre los locales (dudo mucho que se atrevan a hacer cosas como la “Pizzalada” del Telepizza porque aquí todavía hay unos minimos en lo que a pizzas se refiere…).

///Chocolatinas: Aquí las tienen de todos los colores, olores y tipos de sangre. No somos muy originales en lo que a estas guarradas se refiere: Twix, Mars (bueno, miento, esta chocolatina no la como nunca), Kit Kat y hasta algún Bounty y Lion ha caído. Yo siempre busco la variedad “White” porque el chocolate blanco y es la forma en la que los humanos mejoramos el chocolate, ese producto salvaje.

///Bebidas: Pepsi Max Cherry es lo que me mola, pero también le pego a Pepsi Max y la siempre solida Coca Cola Light. La Coca Cola Zero es autentico asco, la Coca Life esta bien. La Coca Cola Cherry (por que no siguieron con el nombre Cherry Coke???) y la Coca Cola Vainilla pero para mi gusto deberían acentuar un poco tanto el sabor de la cereza como el de la vainilla (el olor, vamos). El 7 Up Mojito es un precioso intento, fallido pero precioso; y en general no suelo probar nada mas. Que no es poco, claro. La guarrada local se llama Lucozade pero aun no le he metido mano… lo que es rarísimo porque yo a los refresquitos siempre les he… que me esta pasando???

Manhattan Popcorn: las palomitas de Dublín

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Las palomitas Manhattan son uno de los productos estrella de Dublín. No sé si en el resto de Irlanda triunfan tanto como aquí, pero estas bolsas se consumen a todas horas, por la calle, en casa, en el lunch, en el cine, o, incluso, haciendo el pino puente. A nivel de “cuanta gente se lo zampa” diría que, básicamente, TODA LA CIUDAD. Diría que, junto con el refresco denominado Lucozade (al que nos acercaremos en un futuro –refresco mencionado por Zayn en una de las canciones de su disco en solitario-), es una de las guarradas más consumidas de Dublín.

Loida y yo dudábamos de unas palomitas que vienen de un almacén ya hechas y empaquetadas, pero están ricas, no saben rancias o lamiosas o a cartón, saben a palomita. A ver, no tienen nada que ver con unas recién hechas y extra-saladitas de las que te ponen en el cine, pero para salir del paso cumplen estupendamente.

La bolsa en sí es aburrida, el color es apagado y no hay nada en ella que diga “CÓMPRAME”, pero todo Dublín las compra y las come. Así que allá donde fueres… Es curioso como aquí las palomitas están más extendidas como “snack”. Yo creo que en España solo se comen viendo pelis en casa o en salas de cine, no es muy habitual dar un paseo por la ciudad y pillarse unas palomitas… aquí su consumo es más normalizado. No digo que esto sea bueno. Por cierto, que una cosa que echo de menos son las palomitas dulces y de colores del Belros (maravillosa franquicia española). Las palomitas dulces aquí son muy caras y no siempre satisfactorias (otro día nos extendemos más).

Podéis encontrar más análisis (sesudos todos) sobre la comida de aquí pinchando sobre estas palabras, como si estuvierais acariciando el texto con el puntero. También podéis visitar el blog de Loida sobre cuestiones alimenticias, Mundo Gordoncho.

Desubicansados en Dublín: Trabajar cada semana con un horario distinto

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Dublín es pequeñita pero matona, no (solo) porque haya gente que literalmente te asesina en las calles, sino porque está llena de actividades non-stop. Conciertos, festivales, presentaciones, charlas, obras de teatro, maratones, ciclos de cine japonés, actuaciones callejeras… Bien, de todo eso Loida y yo solemos acudir a un total de CERO COSAS: los dos tenemos turnos cambiantes, shape-shifters, en nuestros respectivos trabajos. Cada semana nuestro horario de trabajo es distinto (“we work shifts”, que se dice aquí). Una semana podemos trabajar de lunes a viernes de 10.30 de la mañana a 7 de la tarde para la siguiente trabajar de domingo a jueves de 3.30 de la tarde a 12 de la noche.

Esto deja varias secuelas: para empezar, ojeras y comer mal (te rompen el sueño y la comida, los dos pilares). Para continuar, perder un poco la noción del calendario (crees que es viernes cuando aún es jueves, te sorprendes al volver a casa y ver a gente en la calle arregladita -¡ah, que es viernes noche!-). Para rematar, un “desperdiciamiento” del tiempo libre: estás tan desubicansado™ cuando acabas el laburo que solo quieres llegar a casa, ponerte el pijama y enchufar un capitulo de Blindspot mientras navegas-por-navegar en internet (… vale, que seamos absolutamente viejos también influye).

Lo de los turnos cambiantes y metamorfoseadores no es algo único, aquí es la norma. Ya trabajes en un Subway, en el cementerio de Glasnevin o en una empresa internacional de las muchas que hay aquí (por de lo de pagar menos impuestos, están todas aquí), lo normal es ir cambiando de días y horas cada semana. ¿Por qué es la norma? Ni pajolera idea, he pensado mucho en esto y no acabo de dar con EL MOTIVO. No me emociona especialmente tener un horario nuevo cada semana porque es difícil adoptar esas rutinas de sueño, comidas y lo que se viene llamando la vida diaria. Algunas semanas te viene genial poder levantarte tarde y tener toda la mañana libre, pero a la siguiente a lo mejor te toca levantarte a las seis de la mañana para empezar a las 7, con lo que te pasas toda la semana zombi y cuando llega tu día libre solo quieres dormir como una marmotilla.

Resumiendo: si venís a trabajar aquí sabed que vuestras horas serán un bamboleo continuo a no ser que tengáis suerte y os toque una cosa más tradicional. Good luck.

Aquí llega San Patricio

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San Patricio no es esta persona de arriba. La de arriba es Loidita, posando cual duendecillo irlandés en nuestro reciente viaje a Galway (en breve pondremos las fotos por aquí). La imagen es para ilustrar cómo vive este país la llegada del 17 de marzo, o sea, el día de San Patricio. Este santo varón es el patrón de Irlanda, y aquí la gente se pone como una moto cuando hay que celebrar su día. Los irlandeses lo dan todo a la hora de los festejos, así que han extendido la fiesta a cuatro días y se han sacado un festival de la manga: “St. Patrick’s Festival”, del 14 al 17. Si vais a venir a la isla, esto es lo más interesante del pispo:

· What if Dublin (14 marzo): Instalaciones artísticas desperdigadas por toda la ciudad que proponen reimaginar Dublín. Esta foto, con el río Liffey más accesible al pueblo, me parece maravillosa. ¿Y si hicieran esto de verdad? Unos escalones para acercarnos al río… yes, please!

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· “The Snapper” Q&A with Colm Meaney (14 marzo): El actor Colm Meaney es un tipo nacido en Dublín allá por 1953 y yo lo conocí viendo… “Con Air” (uno es quien es). Después he ido descubriendo que tiene muchas más cosas en la mochila, como por ejemplo haber protagonizado las adaptaciones cinematográficas de “The Commintments”, “The Snapper” y “The Van”, novelas de Roddy Doyle que forman la llamada “Barrytown Trilogy”, tres libros protagonizados por la misma familia irlandesa. Pues bien, van a pasar “The Snapper” el sábado a las siete de la tarde, de gratis, en el Rotunda Hospital, que es uno de los escenarios del libro. Ese día entro al trabajo a las 11 de la noche, a ver si hago el encaje de bolillos y puedo verla.

· Irish Boat Races (14 marzo): REGATA A MUERTE entre la University College Dublin (UCD, como el partido político) y la Dublin University (Trinity College). Solo por ver el espectáculo regatero en pleno río ya merece la pena. Empieza a las 3:30pm en O’Connell Bridge.

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· St. Patrick’s Festival Parade (17 marzo): El plato fuerte, por supuesto, es el desfile del día 17 que inundará toda la ciudad. Habrá bandas de Estados Unidos, Alemania e Irlanda poniendo música, mucho color verde y mucha Guinness desparramada, intuyo. El recorrido, dicen, irá tal que así: Parnell Square, O’Connell Street, Westmoreland Street, Dame Street, Lord Edward Street, Christchurch Cathedral, Patrick Street, St Patrick’s Cathedral. ¿Podré vivir POR FIN el desfile en directo… o me tocará trabajar?