Me han puesto una multa por colarme en el tranvía de Dublín

El otro día me pusieron una multa en el LUAS. Por colarme. Teníamos un acuerdo tácito, recordad, solo me colaría cuando fuera estrictamente necesario, y puesto que sería estrictamente necesario, mi delito seria invisible para cualquier revisor que se cruzara en mi camino. El destino mantuvo el acuerdo, pero yo quise ir de listo, me lo salté, y multa al canto. La cosa fue tal que así:

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Llevaba ya unas dos semanas, enteras (laboralmente hablando, o sea cinco días por semana), colándome en el LUAS como Pedro por su casa (Pedro, ese hombre icónico en sus movimientos absolutamente libres por su hogar, no como los movimientos restringidos, coartados, de todos los demás). Me colaba hasta cuando no hacía falta, hasta cuando tenía 25 euros de crédito en mi Leap Card. Me colaba porque IBA SOBRADO, me colaba porque YA LE HABÍA PILLADO EL TRANQUILLO. Me colaba porque TENÍA CONTROLADO CUÁNDO PASABAN LOS REVISORES. Pero aquella tarde, la tarde de la fatídica última colada, algo olía a podrido en Dublín (probablemente mi mochila, llevaba las cáscaras de dos plátanos que me había comido en el lunch, eso se pudre muy rápido). Subí en el LUAS sin pagar pese a ese pellizquito que me dio el destino, en plan “muchacho, ya estás abusando, estás desestabilizando el orden natural de las cosas”… pues sí, fui ahí a desestabilizar, a forzar. Y tanto va el cántaro a la fuente que se rompió y me mojó más que a una Miss Camiseta Mojada (noble y legendario concurso).

Apenas llevaba una estación de viaje gratis cuando se subieron al vagón tres señores con monos rojos (vestimenta, no chimpancés colorados y, por tanto, mutantes). Como soy un pardo bazán, me había sentado como un viejo justo al ladito de una puerta. Y como esta gente PARA DE BUSCAR en cuanto pilla un polizón pues… PILLADO y curro hecho para la tarde. Claro que me molestó 1) Que me pillaran y 2) Que me pusieran una multa, pero casi al mismo nivel que esas dos cosas está esta: 3) Que me pusiera justo al ladito de la puerta como UN PARDÍSIMO BAZAN. Si me hubiera puesto un poco más alejado, tal vez los hados de las coladas me hubieran echado un último cable y los revisores habrían pillado a otro tipo aun más pardo bazán que yo.

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La multa fue de 45 euros, que me pareció baja. Esta gente suele exagerar mucho las multas y andan todo el día alertado en carteles, creía que sería algo así como 100 eureles. Fueron 45 y, ojo, HICE MI VIAJE DE COLADURA GRATIS (por mucho que el revisor amenazara con echarme, mi viaje hasta la estación que quería lo hice DE GRATIS –es mi pequeño motivo de orgullo en este descalabro-). Como tenía 20 euros en mi tarjeta me arriesgaba a que me los quitaran o congelaban si no pagaba la multa… así que la pague. Pero online. El tipo insistió mucho en pedirme algún documento y me excusé en que no suelo llevar “my Spanish ID” al trabajo y que, por lo tanto, no tenía ningún documento para identificarme. I played the expat card. Y coló. O no coló. Pero supongo que no están autorizados a cachear a los pardobazanes, así que me puso la multa y me dijo que tenía 30 días para apelar (el tribunal de apelaciones, como los clubes de la liga) o pagar, que mirara en la web.

Le di muchas vueltas al asunto (podía no pagar la multa y pillarme una nueva tarjeta –no llevan nombre ni foto, se compran en cualquier tienda-…) pero como soy un Dawson de la vida, me dejé de historias, pagué los 45 y conservé los 20 que tenía de saldo en m tarjeta. Y, repito, HICE EL VIAJE GRATIS COMO UN PARDO BAZÁN ORGULLOSO. Desde entonces no me he colado ni una sola vez. Vamos a dejar un tiempito, que los hados de las coladuras hagan las paces conmigo y ya estudiaremos el caso. De momento solo me colaré cuando llegue con la lengua fuera al LUAS y no me de tiempo a pasar la tarjeta. Eso sí, voy a buscar en Google “how to trick LUAS machines”… Hecha la máquina, hecha la trampa. Que sería una buena frase promocional para Terminator Genesys 2. Oyer, Terminator Genesys es muy divertida, vedla. Y no os coléis en el transporte público. No demasiado. No forcéis.

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Commuting en Dublín: De casa al trabajo y viceversa

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En Dublín hay autobuses (Dublin Bus), tranvías que hacen huelga constantemente (LUAS) y una especie de Cercanías para ver los pueblecitos cercanos y costeros (DART). Con vuestra Leap Card estaréis bien cubiertos a la hora de usar cualquier medio de transporte, os hacen descuento en todos ellos, así que recordad cargad vuestra tarjetita y a viajar sin miedo. Estos tres son los medios de transporte a usar para hacer commuting, es decir, trasladaros de casa al trabajo y del trabajo a casa. “Do you commute?” “I commute”. Han transformado la expresión “CÓMO ME TRASLADO PARA IR DE CASA AL TRABAJO” en un un verbo. Para esto son unos figuras. “Google it” se dice más rápido que “búscalo en Google”.

Yo suelo usar el LUAS porque pasan muchos continuamente (cada 3/5 minutos) y porque los tranvías son rápidos, ajenos al trafico, y directos. La pega es que solo hay dos líneas (RED y GREEN) que NO SE COMUNICAN ENTRE SÍ (no hay transbordos, error) y que llegan a muy poquitas partes. Van arriba y debajo de la ciudad y, una vez te bajas, generalmente te toca andar un ratito hasta tu lugar de destino. Desde mi parada del LUAS hasta mi trabajo hay 20 minutos a paso ligero (aunque mi trabajo está en uno de esos descampados/parque industrial separado de todo, así que no es una medida muy fiable, los paseos suelen ser de cinco minutillos).

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El autobús es mucho mas preciso en sus “dejadas”, te suele dejar mas cerca de tu destino final. Eso sí, el tráfico en Dublín a ciertas horas es infernal y sus horarios son muy poco fiables (fíate únicamente de su App, nunca de los horarios que puedes ver en las postes de sus paradas o en internet). A mí lo de estar retenido 15 minutos cuando estoy tan cerca de la meta me da asco, así que NUNCA uso el bus. Salvo cuando el LUAS no te lleva a donde quieres (como el IKEA o básicamente cualquier lugar muy alejado del núileo central de Dublin).

Para excursiones fuera de Dublín, tenéis varias empresas de autobuses (como Bus Eireann, ese perrillo corriendo es inconfundible) o el tren de toda la vida. Hay incluso ferries funcionando, pero no hemos explorado esa vía. Ah, también están las Dublin Bikes, claro, pero eso es harina de otro costal.

Yo 1 – Revisores 0

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Decíamos ayer… que era mejor no meterse en el LUAS sin pagar, porque los revisores pasan muy a menudo, a horas verdaderamente locas. Bueno, pues si antes lo digo, antes me salto mi propio consejo. Esta mañana iba muy apurado de tiempo, llegaba mi LUAS de las 6:37 am y he tenido que ir corriendo para pillarlo. Me he metido sin pasar la tarjetita, he evitado a los borrachos a la hora de sentarme (Dublín es un campo de minas, minas meaning drunks) y me he sentado tranquilo pensando “bueno, es demasiado temprano como para que venga un revisor”… bueno, pues PUM, revisor in da house.

Yo iba a lo mio, con los auriculares puestos pero el MP3 apagado, y leyendo el maravilloso libro Ayoade on Ayoade: A Cinematic Journey… cuando he escuchado a lo lejos un “your ticket, please” seguido de un “thank you”, repetido varias veces, en una sospechosa cadencia revisora que avanzaba lenta pero segura hacia mí. Estaba atrapado, tenía mi Leap Card en el bolsillo, sí… ¡pero no la había usado! No había opción de cambiarse de asiento, no podía asesinar al revisor delante de tantos testigos y no había ninguna parada a mano para escapar (la gente suele bajarse ESCOPETADA en cuanto se suben los revisores, delatándose automáticamente como CULPABLES… pero evitando la multa). El revisor llegó a mi asiento y me dijo “your ticket, please”. Podría haberme dicho “I don’t need to see your ticket because you are amazing, sir”, pero no, me pidió el billetito.

En ese momento pensé que, ya que llevaba mis auriculares puestos, y que estaba leyendo un libro super-focused, y que iba vestido con traje y corbata (como me exigen en mi trabajo), lo mejor era NEGAR-NEGAR-NEGAR. Ya que mi tarjeta tenía saldo suficiente para pagar el precio de uno, dos, tres y hasta siete trayectos, y puesto que era un señor que iba DE TRAJE Y CORBATA, y puesto que le estaba dando mi tarjeta SIN NISIQUIERA MIRAR AL TIPO… pensé que todo eso influiría de forma decisiva cuando su condensador de fluzo portátil detectara que mi tarjeta no estaba “HOT” puesto que no había sido usada. Pues bien… toda mi presión psicológica, mi traje, mi corbata, mi despreocupación, mis poderes mentales, doblegaron la voluntad de la maquina, que no PITÓ. El revisor me devolvió la tarjeta, me dijo “thank you” y yo respire tranquilo. The power of the mind. The power of three.

Leap Card en Dublín: paga menos en bus y LUAS (tranvía)

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La Leap Card es una tarjeta verde con una ranita saltadora en la parte dorsal gracias a la cual puedes ahorrar en tus viajes en bus y tranvía (gracias a la tarjeta, no a la ranita). Si un viaje en tranvía te cuesta 2,70 de normal, te puede salir por 2,25 o 2,30 con la rana. Ahorrar 40 céntimos no parece gran cosa, pero si lo multiplicas por trayecto y por días de la semana, compensa.

Su uso es muy sencillo: te la compras y pagas lo que vale la tarjeta (no recuerdo, creo que son 15 euros, 5 por la tarjeta y 10 de “fondos forever” que solo recuperas al devolver la tarjeta). Luego vas recargando según veas en los delis como Spar, Centra, Londis, le dices al tendero cuánto quieres recargar –cuidado que en algunos te cobran 50 céntimos si pagas con tarjeta, así que procura pagar en efectivo-. Ya está, no tienes que registrarte en ningún sitio, ni fotos, ni historias. Pagas lo que vas gastando y listo. (Desconozco si “caduca” en el caso de no usarla en uno o dos meses, pero lo dudo).

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Chicos que han consumido éxtasis antes de posar con las tarjetas

Para usarla en el LUAS (tranvía), tienes que ponerla sobre el panel habilitado para ello en cada parada, el pilotito verde se enciende y suena un “ding”, y te deducen automáticamente el valor total del trayecto de tu parada a la última de esa línea de LUAS. Pero don’t worry, porque cuando te bajes en tu parada tienes que poner la tarjetita de nuevo en el panel y te devuelven automáticamente lo que te hubieran cobrado de más. Como no hay verjas ni personal en ventanillas controlando ni nada de nada, es muy goloso lo de no pasar la tarjetita y viajar de gratis. Esto no es recomendable porque los revisores aparecen cuando menos te lo esperas, revisan muy a menudo y te pueden poner multita de 100 euros o nosecuanto si te pillan. (Tienen unas maquinitas para ver si tu tarjeta esta “Hot” de un reciente uso). Yo solo viajo sin pagar cuando llego corriendo a pillar el LUAS y genuinamente no me da tiempo a pasar la tarjeta. Y bueno, algún otro dia que tiento a la suerte, pero esos se cuentan con los dedos de una mano.

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El uso en el bus de la Leap Card es un poco mas tricky. Puedes pasarla por el panel sin hablar con nadie y pagas automáticamente el máximo del trayecto (desde esa parada hasta el final de la línea), pero también puedes ponerla en panel junto al conductor (donde se meten las monedas si pagas en cash el autobús) y tienes que decirle el nombre de la parada a dónde vas. Obviamente, ni Loida ni yo tenemos ni pajolera idea de cómo se llama la parada a donde vamos (a saber) así que tenemos que ir dando pistas “close to Dumcondra Road, after the second bridge”, “the first stop before City Centre”… es un poco engorroso porque se puede formar cola y porque los autobuseros no son muy talkatives (charlatanes), que se diga.

En los buses no hay que pasar la tarjeta otra vez a la salida. Ah, la tarjeta también la podeis cargar en las paradas del tranvía, hay pantallas con teclados donde introducir tu tarjeta de crédito/debito y recargarla en el momento. No sé si se puede recargar con efectivo, aunque es de suponer que sí