La Pinta Roja ya tiene Instagram

Una de las cosas que sí me gustan de tener un móvil moderno contemporáneo es lo de Instagram. Mantengo que esto ha existido siempre y antes se llamaba Fotolog o algo así (… sí, Juan, sí), pero a lo que iba, que está muy bien lo de colgar las fotos al instante y el double tap y todo eso. Seguid a @lapintaroja para ver todo lo que ven estos ojitos en el día a día dublinés (here’s a taste). Para ver lo que ve Loida en su día a día dublinés podéis meteros en su cabeza o, dada la imposibilidad de la transmutación mental, podéis seguir su cuenta en @loidalazaromir

Aprovechando nuestro reciente (y sorprendentemente satisfactorio viaje a Glasgow -no es, ni de lejos, tan fea como la pintan-) he decidido hacer un “15 días de Glasgow” poniendo cada día una foto del viaje a la ciudad escocesa, un Best of the Best, solo puede quedar una… bueno, de hecho, quince. La cosa empieza hoy y acabará el 30 de diciembre, un día antes de que acabe este erótico 2016.

Unlimited Card: Tarifa plana de cine por 21,90 euros al mes en Dublín

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La tarjeta Unlimited es uno de los mejores inventos de la historia del hombre. Con ella puedo ver todas las pelis que quiera a cualquier día y hora en los cines Cineworld (Parnell Street, centro de Dublín). Es lo que viene siendo una “tarifa plana” aplicada al cine. Pago 21,90 euros al mes que me deducen de la cuenta bancaria y listo (el primer cobro de todos te lo hacen a la tarjeta de crédito). Cuando pasas un año, te hacen un upgrade, y pasas de tarjeta roja a tarjeta negra, como si fuera el cinturón en judo. Nada cambia, salvo que las pelis en 3D e IMAX están un pelín más rebajadas (se sigue pagando algo por estas); al igual que las palomitas y bebidas ahora salen más baratas, creo que hacen un descuento del 30 o 40% (la tarifa plana es solo para pelis, no para popcorn, la tarjeta se llama “Unlimited”, no “We are dumb unlimited”).

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Gracias a la tarjetita vi cuatro veces en cine Batman V Superman (uno es quien es) y veo siempre, sin ponerme a valorar, tanto las pelis que me interesan como las que no me interesan. Esto tiene sus cosas negativas, claro, como meterte a ver auténticos truños que en condiciones normales no pagarías por ver (hola, The Boy). Entre sus cosas positivas, aparte de la obvia de ver todas las que realmente quieres ver cuando mejor te venga, está la de descubrir joyitas por las que quizá no hubieras pagado y que, ya que tengo la tarjeta, me meto a verla porque “tengo dos horitas libres esta tarde” (hola, 10 Cloverfield Lane).

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No tiene permanencia ni chorradas de otros siglos y otras compañías (Vodafone España, ¿de verdad me sigues mandando emails amenazándome con llevarme a juicio por 79 euros cuando te mandé el FAX que me pedías en el momento que me lo pedías?). Por ver pelis que realmente me interesan quizá me gastaría 20 euros al mes, así que el cine gana con esos eurillos extras que pago cada mes y yo gano, viendo muchas mas pelis de las que vería sin la tarjeta, asi que it’s a win-win situation. Esto es la fiesta del cine de verdad, y no la semana esa loca que montamos en España y después si te he visto no me acuerdo.

Lo mejor de la tarjeta: Ves cine hasta que te salga por las orejas; Puedes reservar asiento por internet; Siempre tienes “un plan” incluso cuando no tienes planes
Lo peor de la tarjeta: Del cine más bien: las salas que no son las de la planta de arriba del todo tienen el volumen super-bajo (de verdad que creo que esta gente debe tener el oído de los perros porque nadie se queja)