La Pinta Roja ya tiene Instagram

Una de las cosas que sí me gustan de tener un móvil moderno contemporáneo es lo de Instagram. Mantengo que esto ha existido siempre y antes se llamaba Fotolog o algo así (… sí, Juan, sí), pero a lo que iba, que está muy bien lo de colgar las fotos al instante y el double tap y todo eso. Seguid a @lapintaroja para ver todo lo que ven estos ojitos en el día a día dublinés (here’s a taste). Para ver lo que ve Loida en su día a día dublinés podéis meteros en su cabeza o, dada la imposibilidad de la transmutación mental, podéis seguir su cuenta en @loidalazaromir

Aprovechando nuestro reciente (y sorprendentemente satisfactorio viaje a Glasgow -no es, ni de lejos, tan fea como la pintan-) he decidido hacer un “15 días de Glasgow” poniendo cada día una foto del viaje a la ciudad escocesa, un Best of the Best, solo puede quedar una… bueno, de hecho, quince. La cosa empieza hoy y acabará el 30 de diciembre, un día antes de que acabe este erótico 2016.

Centro comercial de Dundrum, ¿el mejor centro comercial de Dublín?

Sí, este es un post sobre un centro comercial. Mirad, Mallrats de Kevin Smith me chifla, no como película en sí (que está muy simpática) sino por el hecho de que transcurre en un centro comercial. Me gustan los centros comerciales. Soy una mente sencilla. 

El centro comercial de Dundrum es un centro comercial como Dios manda: gigante y desmesurado, con una oferta de tiendas inacabable, todo lo contrario que esas pequeñeces de Dublín centro, como el Ilac Centre (que cuenta, eso sí, con una magnífica biblioteca pública pese a la gente sospechosa que alberga) o el de St. Stephens Green (justo enfrente del parque, de arquitectura bonita pero reducidísima oferta comercial). A mí me queda a tomar viento de casa (media hora larga andando hasta la parada del LUAS de St Stephens Green y otra media hora corta en el trayecto en tranvía) así que voy allí con misericordia, que diría Loida (¿una vez cada mes y medio?).

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Voy, mayormente, a recoger mis comics a la tienda Big Bang Comics (situada al ladito del centro comercial, en uno de sus lomos) y a zamparme las hamburguesas del Five Guys (donde ya he desarrollado un pedido estándar: cheeseburger con onions y pickles, fuera patatas que no son nada del otro mundo, y remato con batido de peanut butter y banana, por ejemplo). Pero hay mucho más, tenéis tiendas para aburrir, de ropa, de comer, de beber: Marks & Spencer, Primark, Tesco, Starbucks, peluquerías, cafeterías, carnicerías, tiendas de regalos, aparcamiento, cajeros automáticos, la “zona de fuentes”… y muchos sitios donde comer.

Como el notable The Counter Burger (crea tu propia hamburguesa marcando panes, toppings, quesos, tipo de carne y demás en un papel), uno de esos Nando’s que tan poca gracia me hacen, un Itsa (ricas sopas y ricos bagels), un Wagamama, un restaurante de Jamie Oliver (creo que el único en Dublín), el mencionado Five Guys,  y varios más. Yo suelo leer mis comics recién comprados en el bb’s, un sitio donde hacen unas muffins muy ricas y un café francamente regular, asé que si lo pido suele ser americano, a palo seco. Esta gente no está para florituras. Foto de lo que me zampé una vez en bb’s aquí debajo:

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Pero si me quedo aquí es por la cantidad de luz que entra, al estar “al aire libre” dentro el centro comercial (vamos, que no está dentro de sus propias cuatro paredes) y frente a los ventanales de la entrada del centro comercial, aquello es una explosión de luz y de color. La luz no puede desperdiciarse en Dublín. A mi me viene guay para leer, para alegrar el espíritu y para meditar sobre el sentido de la vida. Pero sobre todo para leer.

Ahora tienen puesta la pista de patinaje donde están los niños dándolo todo (guiados por unos pingüinitos-manillar para que no se caigan absolutamente entrañables). Yo no pienso aventurarme a ponerme unos patines y partirme el coxis aunque eso podría propinarme una baja laboral con lo que… oye, os dejo, tengo que ir a hacer una cosa. Un saludo.

Dealz arrasa con todo en Dublín

Dealz, ese fenómeno humano y duodenal que es una filial de Poundland, ese singular supermercado que vende todo a 1 euros, 2 euros, 1,50 euros y precios similares; se lo está llevando crudo. Sé que en Madrid también empezó fuerte. Aquí crece de forma temible. Loida y yo teníamos un restaurante que nos encantaba llamado RAMOS (sin relación con el jugador de fútbol nacido en Camas). Era un restaurante griego de buffet, te ponías absolutamente fino (entendiendo fino como GORDO) por 8 o 9 euros, comiendo pollito en salsa, albóndigas, hummus, ensaladas, mousaquitas ricas y demás maravillas from the Greek Gods. Este restaurante compartía espacio con otros mexicanos, americanos, italianos… en un gran centro comercial de restaurantes llamado Epicurean Centre.

El Epicurean Centre lo chaparon de la noche a la mañana y ha estado cerrado varios meses. resulta que el sitio empezó a funcionar hace 16 años con mucha fuerza, con varios chefs destacados de Irlanda apostando por abrir locales en el centro… pero a poco fue entrando en el abandono y cierta cochambre (de “centro de restaurantes gourmets” no tenía nada, las cosas como son), así que acabó chapando. Acaba de reabrir reformado en un Dealz gigante, el más grande de todo Dublín. Y Loida y yo nos hemos quedado sin nuestro gozo griego. ¿Qué será de la familia Ramos? ¿Se habrán reubicado en otra parte de la ciudad? ¿Han cesado su actividad? Sería una pena, cocinaban comida casera griega, de batalla, del día a día, auténtica y riquísima.

Ramos, ¿estás ahí? ¿Puedes oírnos? ¡Mándanos una señal!

Un vistazo a Henry Street

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Una de las calles que más visitamos en Dublín es Henry Street, que viene a ser la Calle Preciados o las Ramblas de aquí (salvando MUCHÍIIIIIIIIISIMO las distancias). La gente cree que Grafton Street y O’Connell Street son el meollo de Dublín, y sí, lo son; pero la calle a la que de verdad le puedes sacar chicha es a Henry Street (calle que nace en el Spire, o sea, que la encuentras fácil caminando por O’Connell).

En Henry St. podéis encontrar un Butlers Chocolate (cadena cafetera y chocolatera con muchísimo éxito y locales –en la que trabajé brevemente hace ya mucho tiempo-), tiendas de todas las marcas de móviles, un Boots (cadena inglesa de “farmacias” donde venden muchas más cosas que medicamentos: productos de belleza, potitos, sándwiches, bebidas… no llega a supermercado pero casi), una farmacia de verdad, un Starbucks (que Loida y yo no visitamos nunca debido a la cantidad de CAFETERÍAS ALUCINANTES que hay en esta ciudad), el HMV (el Paraíso, básicamente), una entrada al Jervis (centro comercial), una entrada al Ilac Centre (centro comercial), una entrada al mercadillo de Moore Street, un Penney’s (Primark), varias tiendas de ropa, zapaterías, cafeterías, etc. Si tenéis que hacer compras por el centro, esta y Grafton Street son las calles que visitar.

Es una de las calles básicas de la ciudad y yo diría que es tanto o más transitada que otras más famosas. Cuando hace sol por la tarde y se inunda de estudiantes, familias y turistas me recuerda muy mucho a un paseo por el centro de Madrid. Sin bares de tapas y sin terrazas, of course.